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lunes, 20 de abril de 2009

Puerto Princesa (Palawan)

Aterrizamos en la mojada y diminuta pista del aeropuerto de Puerto Princesa, si, está lloviendo bastante, pero nuestro Turbohélice no parece inmutarse ante las condiciones.
Puerto Princesa es un poco más grande de lo que me imaginaba en un principio, aunque no deja de tener el encanto de una ciudad fronteriza y deslocalizada, caótica como todas pero con un fuerte ritmo apartado de los ingresos que puede suponer el turismo.


Vagabundeamos por sus calles durante 2 horas buscando un alojamiento, pero parece que nos va a costar bastante, los que nos vamos encontrando por el camino están completos y caemos un uno que no vale la pena nombrar, correcto en la habitación pero bastante desagradable en el trato (si localizo el nombre lo reseñaré aunque sea para no recomendarlo) .

Vale la pena acercarse por el mercado central, una verdadera experiencia para todos los sentidos, pero aparte de esto, no hay nada más interesante, esta es realmente una ciudad puente, donde los turistas hacemos un alto de 1 o 2 días como mucho en nuestro camino hacia otro destino, o para dar el salto (4 duras horas en Jeepney) para visitar el río Subterráneo, dicen que el río navegable más largo del mundo, precioso la verdad, pero una pena que solo permitan ver una pequeña parte de su recorrido.

Hay mucho mono de agua ya.....

sábado, 18 de abril de 2009

Malapascua - Cebu

Nos levantamos temprano y con ganas de partir hacia nuestro próximo destino. Realizamos el rompecabezas habitual de llenar la mochila y andamos hasta una playa cercana de pescadores, desde la cual pagamos 50 php ( 0,90 euros ) para ir en Banca hasta Maya, trayecto contrario que a la venida, asi que a mentalizamos para cuatro largas e incomodas horas de bus ( suerte que yo suelo dormirme en casi todos los sitios y condiciones).

Nos bajamos en la capital y tras coger un taxi comenzamos a buscar un hostal céntrico donde pasar la noche y poder tomar algo. La elección, Plaza Fuente Osmeña, dedicada a su hijo predilecto, el fallecido presidente de Filipinas don Sergio Osmeña.

Una buena cena y unas cerves en locales no muy acogedores, verdaderos antros ideados y creados para extranjeros borrachos donde filipinas que veas, o es camarera o tremendamente perdida que está la pobre, ya que todas las que rondan estos lugares no es por tomarse una copa precisamente.

Pero todo bién, realmente aquí la gente no es para nada pesada como en otros sitios de Sur-Asia, aunque lo que si es imposible evitar que me incomode es la típica imagen del guiri gordo y sudoroso cincuentón con su exclava filipina a su total servicio. No se porque se suele cumplir este estereotipo, pero dentro de la variada fauna que ves alrededor de la prostitución suele ser el personaje que peor trata a la chica, más como si fuera su perra que otra cosa, sin entrar en temas de edades, claro.
Bueno, con esta reflexión a la cama y a empacar de nuevo las cosas para el próximo vuelo destino Puerto Princesa